Así funciona tu aparato de climatización

Alguna vez, cuando lo enchufamos, nos ponemos a pensar en cómo funciona el aire acondicionado.

Los elementos del sistema de aire acondicionado

El funcionamiento de estos aparatos puede parecer complicado (de hecho, no es sencillo), pero simplemente se basan en un juego de líquidos y gases que atrapan el calor, mientras en otro lugar se refrigeran, enfriando el aire que expulsan fuera del sistema. El aparato de climatización tiene, básicamente (y resumiéndolo mucho), cuatro elementos que podemos llamar principales:

  • Unidad interior: es la que se encuentra dentro de la habitación.
  • Unidad externa: es la que expulsa el aire caliente. Tiene en su interior un compresor, un condensador y una válvula de expansión, entre otros.
  • Gases refrigerantes: probablemente recuerdes aquellos gases culpables de la destrucción de la capa de ozono, los CFC (Clorofluorocarbonados). Hoy en día, estos ya no se utilizan, sino que han sido sustituidos por los HCF (Hidrofluorocarbonados) que no generan efectos tan dañinos como sus predecesores, aunque también son muy nocivos.
  • Termostato: con él se regula la temperatura del aire que se conseguirá en la habitación.

como funciona un aire acondicionado

El proceso de enfriamiento del aire

Una vez que conocemos cuáles son los elementos que forman el sistema de aire acondicionado, podemos empezar a explicar el proceso por el que enfría y se obtiene una temperatura adecuada. Es decir, el desarrollo que te permite vivir bien durante los calurosos meses de verano.

Todo el conglomerado explicado anteriormente es recorrido por un refrigerante: el verdadero responsable de que se pueda acondicionar el clima. A través de él se reduce o mantiene la temperatura, para lo que se deben producir tanto cambios físicos como químicos.

Comencemos por el principio: la expansión. Fuera, en la unidad externa, el refrigerante se encuentra en estado líquido a muy alta presión y a una determinada temperatura. Este compuesto se introduce desde la unidad exterior a la interior, reduciéndose (a la misma vez) la presión. De este modo, se descomprime y se baja la temperatura del líquido. A través de este proceso, se consiguen las condiciones óptimas para el enfriamiento.

Una vez que ya tenemos el compuesto en el interior, podemos poner en contacto el aire que queremos climatizar con el refrigerante. En el evaporador, que, como hemos dicho, se encuentra en esta posición, el líquido pasa a estado gaseoso (se evapora, como es lo propio en esta unidad). Al producirse este cambio, se cede frío al aire del interior que se impulsa por un ventilador, enfriándose poco a poco el conjunto de la habitación. Sin embargo, el proceso todavía no ha finalizado.

No ha terminado porque habrá que cerrar el ciclo. El compuesto refrigerador tendrá que volver a su estado primario, para que pueda volver a utilizarse y que continúe el proceso. ¿Y cómo se lleva a cabo esto? Pues haciendo lo contrario que al comienzo: comprimiéndolo.

A través de un compresor (ubicado en la unidad exterior), al compuesto que sigue estando en estado gaseoso, se le aumenta la presión. Sin embargo, durante esta fase, no vuelve a ser un líquido, sino que continúa como gas. Para que se produzca el paso a otra fase y podamos decir que se ha cerrado el ciclo, habrá que esperar a la siguiente etapa.

El gas pasa a través de un condensador, por el que circula el agua. De este modo, cede el calor que portaba y que había recogido de la habitación a este líquido y se expulsa al exterior.

Con todas estas fases, tu aparato baja la temperatura del interior de tu habitación o edificio y saca fuera el calor. Asimismo, una vez alcanzado este punto, se vuelve a la situación de partida, con un líquido que puede volver a utilizarse de manera continua, para seguir refrigerando.

Aunque pueda parecer lo contrario, climatizar una habitación o un edificio no es fácil ni sencillo, como has podido observar. Se tienen que llevar a cabo procesos y cambios de estado. Deben usarse compuestos químicos que recorran largos aparatos. Todo con el fin de aumentar tu bienestar durante esos días calurosos en los que, prácticamente, no te puedes despegar del aparato de aire acondicionado.

No obstante, tienes que tener en cuenta que existen diferentes sistemas para llevar a cabo todo este proceso y cada uno se adapta a las distintas necesidades que se le pueden presentar. Por ello, en caso de que quieras informarte o climatizar, lo mejor que puedes hacer es ponerte en contacto con especialistas, para que te aconsejen sobre estos o los climatizadores evaporativos, que funcionan con otro sistema que también te puede interesar.

Climatizadores evaporativos

Una alternativa real, mucho más eficiente y ecológica que los aires acondicionados tradicionales.

Los climatizadores evaporativos son mucho más sencillos y a la vez mucho más eficientes. Los climatizadores evaporativos centralizados no requieren de unidad interior, ni de gases nocivos para el medio ambiente, ni de termostatos. Tienen un sistema mucho más natural. Funcionan inyectando aire limpio y ligeramente humedecido procedente del exterior, el aire circula por la casa y vuelve a salir al exterior por puertas o ventas, y el calor es expulsado al exterior de forma natural gracias a un fenómeno físico llamado proceso adiabático.