Mantener la casa fresca durante los meses del verano puede ser una utopía, especialmente si vivimos en zonas muy calurosas.

Hay algunos consejos que nos pueden servir para mantenernos frescos de forma natural, como puede ser beber mucha agua, consumir (siempre con moderación); helados o granizados caseros, comprar una almohada o sábana térmica, abrir las ventanas cuando haga algo de fresco fuera o cerrarlas cuando las temperaturas del exterior sean más extremas.

Muchas personas estudian cuáles son los puntos más frescos de su cuerpo, se desnudan y los humedecen, con el objetivo de intentar ganar la batalla al calor.

Siendo sinceros, estos métodos tan sólo nos proporcionarán un cierto alivio durante unos minutos, pero el efecto no será demasiado duradero.

Siempre tenemos la opción de utilizar un aparato de aire acondicionado, pero estos dispositivos tienen una serie de problemas asociados:

Consumo: Los aparatos de aire acondicionado entrañan un mecanismo interno que necesitan de mucha electricidad para funcionar. Esto hará que se incremente de forma considerable la factura de la luz y que nos llevemos las manos a la cabeza en el momento en el que llegue.

Salud: Otro de los problemas de los aparatos de aire acondicionado es que son contaminantes; para lograr refrigerar emiten un tipo de gas que contamina y que tarde o temprano pasará factura a nuestra salud. Esto es especialmente importante si tenemos alguna afección respiratoria. Además, el aire circula en un entorno cerrado, por lo que en ningún momento se renueva.

Una opción no ecológica: Y no solo eso, sino que los gases nocivos se emitirán a la atmósfera, siendo completamente contaminantes para el medio ambiente.

Por ello, cada vez son más las personas las que se esfuerzan en buscar alternativas al aire acondicionado que les permita evitar los 3 inconvenientes anteriores, pero al mismo tiempo conseguir buenos resultados de climatización.

¿Qué alternativas al aire acondicionado existen?

Ventiladores: El clásico ventilador que nunca nos falla. Son económicos y no consumen mucho. El problema que tienen es que realmente no están enfriando el aire, sino que lo remueven. Logran que la sensación térmica baje en torno a los 4 y los 8 grados.

Bombas de calor: Entrañan un coste de instalación algo elevado, pero tienen la ventaja de servir como aparato de calefacción en invierno y de aparato de aire acondicionado en verano. Pero, eso si, el consumo también es algo elevado.

Climatizadores evaporativos: Los climatizadores evaporativos son de las mejores alternativas al aire acondicionado. Son aparatos que remueven continuamente el aire del ambiente, acabando con aquellas bacterias o microorganismos que puedan ser nocivas para la salud, o para la integridad del medio. Aunque su sistema de funcionamiento es completo, tan sólo necesitan energía para mover una bomba y un ventilador en el interior, por lo que el ahorro que lograremos será más que considerable.

Además, la instalación no nos costará mucho.

Con estas alternativas ya estás preparado/a de cara al próximo verano.